Comenzamos el mes de mayo con 100 participantes inscriptos orientados a pensar y repensar cómo hacer para evaluar las trayectorias tan diversas que estaban realizando cada uno de nuestros estudiantes en sus casas. Por aquellos días el calendario escolar pre-pandemia nos generaba cierta preocupación e incomodidad ¿cómo haríamos para cerrar el primer trimestre con una calificación en este contexto? 

Frente a esta situación decidimos seguir apostando por las estrategias y los asistentes de la evaluación formativa como el mejor camino para pensar en cómo acompañar el proceso de aprendizaje que está pudiendo hacer cada estudiante en este tiempo. 

Poco después recibimos la noticia de la resolución del Consejo Federal de Educación de suspender cualquier tipo de evaluación numérica o de concepto mientras continuemos alejados de las aulas y las clases presenciales. Esto no sólo confirmó nuestro acuerdo inicial sino que nos permitió redoblar la apuesta: ahora teníamos la GRAN oportunidad para profundizar y ampliar el alcance de las estrategias de evaluación formativa a toda la escuela. 

Las experiencias previas que se venían desarrollando en el marco de los proyectos de innovación pedagógica al interior de la red con la experiencia Eutopía jugaban a nuestro favor. Sin embargo, este escenario tan inédito como incierto de cursado virtual de emergencia nos enfrentaba con múltiples y novedosas dificultades que deberíamos sortear. Nos aventuramos entonces a compartir en este espacio nuestros primeros aprendizajes de este tiempo (aciertos en cuanto a las decisiones, estrategias, instrumentos, herramientas) y también las dificultades que estaban experimentando o anticipando los docentes de la red en materia de evaluación en medio de esta situación. Los resultados de este primer ejercicio quedaron registrados en un Padlet  a partir del cual construimos los siguientes interrogantes:

 

  • ¿Cómo anticiparme a la necesidad de aquellos estudiantes que no logran ir al día con las tareas ni seguir las clases/contenidos y evaluarlos?

 

  • ¿Cómo saber si los y las estudiantes están incorporando conceptos en clases virtuales que cuando uno realiza las clases presenciales percibe de ver caras y gestos?
  • ¿Cómo adecuar los objetivos y criterios de evaluación previamente planificados para el cursado presencial para que sean coherentes con esta nueva modalidad de enseñanza virtual?
  • ¿Cómo pasar de una lógica de evaluación-calificación más tradicional a una en la cual se acompaña el proceso de aprendizaje que va haciendo cada uno a su ritmo y según sus posibilidades en este tiempo?
  • ¿Cómo aprovechar la oportunidad/desafío que nos presenta la situación actual para recrear y volver más auténticas mis evaluaciones?

 

 

Estos interrogantes nos permitieron pensar y diseñar de manera colaborativa diversas soluciones pedagógicas para cada interrogante que compartimos nos sólo con los miembros de la red sino con toda la comunidad educativa a través de las redes.

Luego nos enfocamos en experimentar con distintos protocolos de retroalimentación y asistentes de la evaluación como las listas de cotejo y las rúbricas o matrices de valoración y reflexionamos sobre las posibilidades de trasladar estas experiencias a las aulas virtuales en este contexto. Pero el entramado de experiencias promovidas por CAPRE trasciende el espacio mensual de encuentros sincrónicos y actividades asincrónicas… Sobre el final del mes de mayo inauguramos un Padlet de Buenas Prácticas en el cual iremos posteando en lo sucesivo distintas experiencias que los docentes y directivos nos hagan llegar para compartir con el resto de los miembros de la red. 

Por último sólo nos queda decir que según las encuestas de satisfacción, la experiencia ha resultado enriquecedora para más del 80 % de los participantes siendo uno de los aspectos más valorados las dinámicas de trabajo colaborativo y la posibilidad del intercambio entre pares. Algunos testimonios al cierre de este primer CAPRE valoraban especialmente: 

 

  • “Fue muy positiva la experiencia de participar de CAPRE, en lo particular me ayudó a “bajar un cambio” en cuanto la evaluación y la ansiedad de la no respuesta inmediata de los alumnos. Es bueno que se den estos espacios en estos tiempos, nos capacitamos y compartimos inquietudes y desafíos. Muchas gracias por el apoyo y acompañamiento”

 

  • “Me estimuló a replantearme el sentido de las tareas para mis alumnos y de cómo evaluarlas de modo que contribuyan en el proceso de aprendizaje. Ni hablar de la contención, no perder ese horizonte vincular…”; 

 

¡La invitación a documentar y compartir buenas prácticas de evaluación y retroalimentaciones formativas aún sigue vigente! Quienes estén interesados en sumar su experiencia pueden hacerlo ingresando al formulario.